No sé bien por dónde empezar, porque cuando quiero hablarte de lo que siento, las palabras parecen querer quedarse a medio camino. Pero voy a intentarlo, porque mereces saberlo.
Llegaste a mi vida sin hacer ruido, casi como quien no quiere la cosa, y sin darte cuenta cambiaste muchas cosas dentro de mí. Hoy miro hacia atrás y no me imagino mis días sin tus mensajes, sin tus ocurrencias, sin esa forma tan tuya de estar cerca incluso en la distancia.
Gracias por quedarte.
Por quedarte en los días buenos, pero sobre todo en esos donde no me sobraban las ganas de sonreír. Gracias por escucharme sin juzgarme, por entenderme sin que tenga que explicar demasiado, por hacerme reír cuando más lo necesito.
A tu lado he descubierto que querer no es solo sentir mariposas, sino elegir quedarse, elegir cuidar, elegir estar. Y yo te elijo. Te elijo hoy, te elijo mañana, y todos los días que nos quedan por vivir.
No sé cómo será el futuro, pero sí sé una cosa: quiero que formes parte de él. Quiero seguir compartiendo contigo las pequeñas cosas, los grandes planes, los silencios, las locuras, los logros y también los tropiezos.
Eres de esas personas que aparecen pocas veces en la vida.
Y cuando llegan, hay que abrazarlas fuerte y no soltarlas. Así que aquí estoy, con los brazos abiertos y el corazón dispuesto.
Gracias por ser como eres. Gracias por ser tan importante para mí. Gracias por existir.
Con cariño infinito.
Alguien que se alegra mucho de tenerte. ✨💫